No Queme Carbón Vegetal, Entiérrelo.

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Cuando se afana prendiendo carbón para hacer un asado, lo que está haciendo a la vez, es liberar  7 kilos de dióxido de carbono (CO2) por cada bolsa que utiliza en su crepitante fuego. En un kilo de carbón hay al menos 750 gramos de carbono capturado, y con eso, 2,75 kilos de CO2 secuestrado que se va nuevamente a la atmósfera cuando se quema el carbón.

El carbón mineral  y el petróleo que estamos quemando actualmente, es carbono que quedó cazado en el suelo hace cerca de 400 millones de años en formas que ya no eran degradables por los microrganismos, y lo que se propone al enterrar carbón, es repetir ese proceso. Así es, el carbón es una de las formas más estables de guardar carbono, secuestrando el CO2 que nos complica en la actualidad.

El carbono tiene diversas funciones positivas en el suelo y ha sido utilizado por varias culturas ancestrales como un mejorador de los terrenos que cultivaban con el fin de lograr buenas cosechas, por lo que no es nada nuevo lo que se propone. El carbón vegetal es una estructura cristalina de baja densidad, llena de micro poros que le da una gran superficie y con ello una enorme capacidad de adsorción, siendo capaz de retener agua en varias veces su peso y actuar como un  coloide que retiene compuestos hidrosolubles. Estas características añadidas al suelo permiten tener un suelo más suelto y poroso por dónde circula aire y agua y encuentran hábitat favorable un sin número de microrganismos. La consecuencia es un suelo mejor aireado, que es capaz de tener un mayor contenido de humedad, con una mayor biología activa en su interior y más rico en nutrientes para ser aprovechado por microrganismos y plantas.

El proceso de hacer carbón se llama pirolisis, y es una combustión donde se restringe la entrada de aire. En este proceso entra madera y se genera carbón, gases y calor. Tres productos que tienen utilidad y valor para justificar el uso de madera en esta combustión. Investigación científica, indican que de 1000 kilos de madera se pueden sacar 300 kilos de carbón, más 70 kilos de productos en los compuestos volátiles, que corresponden a alquitranes, acetona, metano y ácido acético, todos ellos productos que tienen usos industriales, o bien, se pueden mezclar nuevamente con el carbón para ser enterrados con él. El calor que desprende, que representa un 40% de la energía almacenada en la madera, es usado para la producción de electricidad, de vapor, o bien en otros procesos que requieren de temperatura.

El circuito completo es capturar CO2 por medio de la fotosíntesis, almacenarlo en la madera, luego hacer el proceso de pirolisis y enterrar el carbón resultante en el suelo. Si bien se podrían utilizar bosques en este propósito, lo más aconsejable es reducir a carbón todos los desechos de madera que se generan en industrias como la construcción, el transporte y embalajes, que son una fracción importante de la producción de bosques y que no tienen procesos de reciclaje. Con esa fuente se cerraría un círculo de manejo y uso eficiente del bosque y de la industria de la madera.