La Agricultura y el CO2.

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Después de los combustibles fósiles, la agricultura, con su  producción de alimentos y fibras, es la segunda productora de gases de efecto invernadero, y en consecuencia, de los problemas que está manifestando el fenómeno del cambio climático. Dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O) son los gases que produce en exceso.

Parece increíble que una actividad que se basa en la fotosíntesis, en el proceso que absorbe y fija el CO2, esté jugando un papel tan negativo en la complejidad de las relaciones medioambientales, pero lamentablemente es así. No siempre lo ha sido, hasta mediados del siglo XX la actividad tenía un cierto balance, pero a partir de la práctica de una agricultura mucho más intensiva los gases que liberaba fueron superiores largamente a los que fijaba.

La agricultura participa en el ciclo del carbono, es una actividad que toma CO2 del aire, lo fija en azúcares y tejidos, y luego los vuelve a liberar en la respiración de plantas y organismos que viven de ellas, es un ciclo que naturalmente debería estar dando suma cero, o bien, fijando un poco cada año, pero la forma en que se está realizado genera un exceso de CO2 y de gases como el metano y el óxido nitroso, que tienen el agravante estos últimos, de ser varias veces más potentes en su efecto invernadero.

El principal aporte extra de CO2 proviene de la perdida de carbono retenido en el suelo. Los suelos tienen una fracción de materia orgánica en su interior, materia orgánica que está compuesta por seres vivos y por residuos de ellos, de las plantas y de los animales que habitan sobre él. Esta fracción orgánica tiene del orden de un 50% de carbono en su estructura, y cuando un suelo pierde materia orgánica, lo que está haciendo es devolver a la atmósfera ese carbono fijado en forma de CO2. Perder un 1% de materia orgánica en una hectárea al año significa liberar más de 55 toneladas de CO2 al aire, que es una cifra enorme si se suman los millones de hectáreas que año a año van perdiendo materia orgánica en el forzado ciclo de producción con que se explotan.

El metano es un gas que se produce en los sistemas bacterianos anaeróbicos, donde intervienen bacterias que degradan la materia orgánica en ausencia de oxígeno, pues bien, el proceso digestivo de  los animales rumiantes es un sistema anaeróbico y  un subproductos de su sistema es el metano. Producciones de vacunos, ovinos y caprinos en modo creciente han aumentado la fuente de metano, que se ha visto agravada por el sistema de crianza intensiva en corrales, donde las excretas no son tratadas y sufren un proceso de degradación aeróbico con la consecuente producción de metano, multiplicando la producción de este gas que tendría el mismos animal si estuviera criado en una pradera.

 

El óxido nitroso es una liberación netamente de la forma de agricultura actual, este es un gas que se produce normalmente en el suelo y cumple un ciclo en que vuelve a él como nitrógeno atmosférico.

El desbalance está producido por los fertilizantes nitrogenados que se usan en la agricultura y por suelos compactados que generan condiciones anaeróbicas, que es bajo la condición en que el nitrógeno pasa a óxido nitroso en vez de otros fórmulas que son aprovechadas por plantas y microrganismos.

 

Un cambio en la forma de practicar la agricultura se hace necesario para considerar una menor producción de gases de efecto invernadero. Se deben realizar los manejos para subir la materia orgánica de los suelos y volver a fijar el CO2 que se ha liberado. Es imprescindible que todos los establecimientos que tienen animales  estabulados procesen sus purines, utilizando el metano como una fuente de energía en vez de liberarlo como un contaminante. La fertilización externa debe reducirse y recuperar la biología del suelo, de manera que sean los mismos microrganismos que habitan el suelo los productores de los nutrientes que las plantas necesita.

La agricultura podría volver a ser una fuente de secuestro de CO2, un apoyo real a las estrategias de remediación del cambio climático, si toma consciencia de los efectos de su práctica actual y comienza con técnicas que reducen la producción de gases, técnicas que, además,  tienen la ventaja de permitir desarrollar una agricultura de menor costo y de mayor rentabilidad.